Malaga - Costa del Sol
llamada la bella:
Málaga, llamada la bella, se ubica en el centro de la hoya
de su nombre, en el espacio comprendido entre los montes, el río
Guadalhorce y la franja costera que lleva a la Axarquía.
Su privilegiada situación geográfica ha atraído
desde siempre viajeros, comerciantes, pobladores, guerreros...,
que han ido dejando su impronta en esta ciudad ahora cosmopolita,
universal, abierta, relajada y hospitalaria.
Son tantos los puntos de interés que no cabe más
que una enumeración:
Por oriente la barriada de El Palo, con sus casas típicas
de pescadores, sus calitas, sus paseos y su "pescaíto",
desemboca en el Paseo Marítimo con sus playas, la Malagueta,
la Farola (convertido en símbolo de la ciudad) y el Espigón
del Puerto, desde el que se contempla una preciosa panorámica
de la ciudad. Hacia el centro, el Parque, que contiene especies
botánicas de todo el mundo, adaptadas aquí gracias
a la benignidad de su clima, nos lleva a la Málaga antigua:
La Catedral, imponente; el Castillo de Gibralfaro, nazarí;
la Alcazaba, felizmente recuperada para su disfrute; y el Teatro
Romano, prueba de lo que fue esta ciudad en esta época. Más
arriba, la Plaza de la Merced, en una de cuyas casas nació
el genial Picasso. Todo ello salpicado de numerosas iglesias de
interés: la de San Juan, la de Santiago, Santo Domingo, los
Santos Mártires; el convento de San Agustín y el Palacio
Episcopal; y edificios civiles como el Palacio de los Condes de
Buenavista y la Casa del Consulado.
Un paseo por sus calles nos evoca su espectacular Semana Santa
y su grandiosa Feria.
Al oeste y al norte la Málaga moderna, producto del crecimiento
urbano de los años sesenta, las playas de la Misericordia
que llevan hasta la desembocadura del Guadalhorce, zona protegida
y refugio de miles de aves migratorias.
En los alrededores, jardines románticos como la Cónsula
o el Retiro en la barriada de Churriana, y hacia el norte la Finca
de la Concepción o la Hacienda de San José, muestras
de un pasado de esplendor económico.
Dominando todo este conjunto los Montes de Málaga, Parque
Natural de gran belleza y lugar ideal para disfrutar de sus encantos.
Museo Picasso Malaga -
Esposición
Max Ernst
hasta el-1 marzo 2009 "
Mis vagabundeos, mis desasosiegos, mi impaciencia, mis dudas, mis creencias, mis alucinaciones, mis accesos de cólera, mis rebeldías, mi negativa a someterme a cualquier disciplina, aunque fuera la ideada por mí mismo… No han creado un clima propicio a una obra sosegada y serena”. Max Ernst (Brühl, Colonia 1891-París 1976) reflexionaba así sobre su propio trabajo.
Era 1970, y el que había sido descrito por André Bretón como “la mente más magníficamente atormentada que pueda existir”, dejaba atrás toda una existencia dedicada al experimento continuo, a la búsqueda. Hoy su obra constituye una de las más significativas aportaciones al arte de su tiempo, especialmente al movimiento surrealista.
El Surrealismo, como el Dadaísmo anterior, fue una respuesta de una generación de artistas al culto a la razón de la sociedad occidental que, a su juicio, había desencadenado el horror de la Primera Guerra Mundial. Los surrealistas reivindicaron la importancia del inconsciente, la fantasía y los sueños como forma de alcanzar una verdad más profunda.
Entre estos jóvenes artistas destacó Max Ernst, hijo de un profesor de sordos y artista aficionado, creció comprendiendo los mecanismos del mundo interior. La coincidencia del nacimiento de su hermana con la muerte de un pájaro que tenían como mascota, se convirtió en parte de su mitología personal, fuente de algunos de los temas que plasmó en su obra: criaturas mitad humanas mitad aves, alusiones a relaciones entre mujeres y bestias, y situaciones en las que lo morboso y lo erótico se confunden. más Información Museo Picasso Málaga
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